Escalopes por el mundo

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¡Qué rico el escalope! Seguro que todos hemos probado un buen escalope alguna vez pero… ¿Sabemos qué es un escalope exactamente? O ¿cómo se prepara?

El escalope es un corte de carne sin hueso que se estira con la ayuda de un mazo, rodillo o con el mango de un cuchillo para que la carne se cocine más rápido.

Además, existen muchísimas versiones del escalope. Por eso, hoy os vamos a contar 4 de ellas, algunas seguro que más conocidas y otras que no os sonarán tanto.

Vamos a por ello. Empezamos por… una estrella de la gastronomía asturiana:

 

 

El Cachopo

El cachopo es contundente. Y nos preguntamos… ¿será por el frío del norte? Lo que sí parece claro es que el nombre está inspirado en la naturaleza. A esta versión del escalope se le llama cachopo por la semejanza que tiene con los troncos huecos del árbol, llamados cachopos claro.

El cachopo, el que se come, son 2 filetes de ternera y entre ellos se le pone normalmente jamón serrano y queso, aunque puede ir relleno de lo que queramos. Se empana con huevo, harina y pan rallado y se fríe en abundante aceite. Se come acompañado de patatas, pimientos o champiñones.

Pero, ¿hace mucho que disfrutamos del cachopo? ¿cuándo nació? Pues en 1947 el restaurante Pelayo de Oviedo fue el primero en incluirlo en su carta. Pero no fue hasta 1950 que empezó a ganar popularidad. Y ¡qué maravillosos 70 años que llevamos de cachopo! que ya ha sido un no parar.

 

 

La Milanesa

Aunque no se conoce el origen de la receta es más conocido en Argentina. Es un filete fino de carne vacuna pasado por huevo y pan rallado. Y a diferencia del cachopo se cocina frito o al horno.

Y esto es riquísimo porque se puede comer al plato – generalmente con ensalada, puré o patatas – o en sándwich.

La polémica sobre el origen sigue sobre la mesa; todo apunta a que es de origen lombardo, aunque algunos piensan que es austriaco y que difundieron el gusto por la milanesa en Viena y de ahí a países hispanoamericanos.

 

El Wiener Schnitzel

Este seguro que nos sonará mucho menos…. Se trata de un escalope vienés, uno de los más famosos de la cocina austriaca, aunque su origen es Bizancio y fueron los árabes quienes lo llevaron a España e Italia.

El Schitzel está preparado con una rebanada fina de carne de ternera que se ablanda golpeándola con un mazo – el típico escalope, vamos -. Se sumerge en harina de trigo, huevo y pan rallado y se fríe en mantequilla clarificada. Se sirve con ensalada de lechuga y tomate o con salsa de arándano rojo.

Pero lo más sorprendente es que la primera receta de este plato aparece en un pergamino del año 1148. Es decir, llevamos siglos comiendo escalopes.

 

El Cordon Bleu

Y para terminar un mítico: el cordon bleu. Nació en el siglo XVI en Francia. En aquella época se distinguía con una cinta azul a aquellas personas que habían recibido la Orden del Caballero del Espíritu Santo. Esa cinta azul o cordon bleu también servía para referirse a aquellos cocineros que sorprendían por su alto nivel a la monarquía.

Entonces, uno de aquellos cocineros decidió alterar la forma en la que típicamente preparaban la carne francesa en forma de escalope y le añadió jamón, queso gruyere y dos filetes para inventar un suculento plato que encantó a los comensales y que, como reconocimiento, se bautizó con el nombre de la importante distinción del cordon bleu.

 

 

La verdad es que odríamos hablar mil horas más sobre las formas de preparar escalopes – distintos rebozados, rellenos, formas de comerlo, acompañamientos… – pero aquí lo importante es: ¿la has probado todas? 😉

 

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